La mayoría de las empresas que acuden al concurso lo hacen demasiado tarde

Tres años después de la entrada en vigor de la Ley Concursal parece un buen momento para hacer balance y luces y sombras aparecen. Se trata de una norma que pretende favorecer la continuidad de la empresa en crisis y, en caso de que resulte imposible reflotarla, establece los cauces para la liquidación ordenada de sus bienes. Si embargo, según han coincidido la mayor parte de los ponentes que han intervenido en las Jornadas Andaluzas sobre Derecho Concursal que ha organizado el Colegio de Titulados Mercantiles y Empresariales de Granada, las empresas acuden al concurso demasiado tarde, cuando la viabilidad está muy afectada.

En esta línea Blas Alberto González, magistrado juez de la Sección 15 de Barcelona sostiene que la Ley Concursal está planteada “no para enterrar cadáveres, sino para sanar enfermos". Y añade que lo que se echa en falta es un mayor conocimiento por parte de los empresarios acerca de esta ley, “cualquier empresario conoce ciertos rudimentos de cómo llevar una empresa, pero no sabe qué hacer cuando ésta no funciona”. Para cuando llegue ese momento el magistrado insiste en que “no sólo se puede disolver la sociedad, sino también recurrir a instrumentos perfectamente válidos, como es la Ley Concursal, que es muy eficaz y que incluso es a veces más favorable para el deudor que para el acreedor”. Y es que en su opinión falta la cultura concursal que ya está asentada en otros países europeos cuyas empresas, en un número muy alto, cuando carecen de liquidez acuden a herramientas similares a esta.

Otro de los ponentes en las jornadas del Colegio de Titulados Mercantiles y Empresariales, Enrique Pinazo, magistrado juez del juzgado de primera instancia nº 14 y de lo Mercantil de Granada, coincide con González en esa apreciación. Para Pinazo, si bien la ley se formuló para dar una segunda oportunidad a empresas es crisis, lo que ocurre es que la realidad está desembocando en una situación distinta. Según este experto “los empresarios no acuden al concurso cuando la compañía muestra los primeros síntomas de agotamiento, sino que esperan demasiado para poder reflotar la empresa”, con esta actitud no es extraño que la liquidación sea la salida para la gran mayoría de las empresas que acuden al concurso.

Por su parte, Enrique San Juan, magistrado juez del Juzgado de lo Mercantil número 1 de Málaga, sostiene que tres años no son suficientes para que la cultura concursal cale. De hecho incluso desde los medios de comunicación se sigue identificando el concurso con la quiebra, lo que dificulta aún más que las empresas acudan a esta vía. En este sentido explica que “las empresas van al proceso concursal ya en vías de muerte, porque recurrir a él supone reconocer públicamente que no puede solventar las deudas de su empresa, y sabe que va a tener reticencias por parte de los proveedores; olvidan que la Ley Concursal establece instrumentos para evitar, no todos pero sí muchos de estos problemas”.

Además, Enrique Pinazo ha planteado el tema de la responsabilidad de los administradores sociales dentro del concurso, un asunto que en su opinión “no tiene la mejor de las soluciones legislativas, lo que provoca resoluciones contradictorias por parte de los juzgados”. Blas Alberto González, entiende que la ley es “razonablemente segura” de ahí que explique que “estamos en el inicio en el que se ha concretado la fase de los juzgados de primera instancia, los juzgados de lo mercantil; ahora las audiencias estamos cerrando algunos flecos y cuando llegue el Tribunal Supremo a resolver en las materias en que pueda hacerlo, nos encontramos con criterios seguros”.